CAPÍTULO 8
Robert A. Wilson
Meaning Making and the Mind of the Externalist
Wilson comienza su contribución relacionando la mente extendida con uno de los problemas clásicos de la filosofía de la mente: el de la intencionalidad. En resumen, el problema hace referencia al hecho de que ciertos fenómenos (los fenómenos mentales en particular) sean acerca de algo, o en otros términos de que tengan contenido. La cuestión central concierne, según Wilson, a la intencionalidad específica, es decir, por qué ciertos elementos del mundo que poseen intencionalidad tienen el contenido que tienen.
Por otra parte, la concepción naturalista de la mente impone ciertas restricciones sobre cómo debe ser la explicación de la intencionalidad (debe ser una explicación en términos no intencionales, es decir, mecanicistas, evolucionistas, etc.).
Por tanto, en algunos elementos del mundo tienen intencionalidad y otros carecen de ella, entre los primeros los dos tipos paradigmáticos son el lenguaje y los pensamientos. Se suele considerar que la intencionalidad del lenguaje deriva de la intencionalidad del pensamiento. De ahí se puede pasar a considerar que cualquier tipo de intencionalidad (la de cualquier clase de símbolo o representación -convencional o no-) es derivada con respecto a la intencionalidad original de las representaciones mentales, cuya intencionalidad no deriva de ninguna otra. Podemos observar cómo el discurso de Wilson refleja la vinculación de cuatro términos conceptualmente unidos: intencionalidad, significado, contenido y representación.
Wilson señala que en la literatura sobre la intencionalidad hay algo correcto y algo incorrecto, lo correcto es la relevancia de la representación mental: "Mental representation of some kind or other is involved in some way or other in all other cases of intentionality" (168-169). Lo incorrecto es el sesgo internalista o individualista: el supuesto de que los estados mentales "están en la cabeza".
Como Wheeler, Wilson alude a la dimensión ontológica cuando caracteriza lo que propiamente puede ser considerado como tesis de la mente extendida.
Otro aspecto que me interesa es la distinción entre mente y cognición, así en 178 propone el paso de lo mental y lo genético a lo cognitivo y al desarrollo (o heredable al pasar del ámbito ontogenético al de la transmisión intergeneracional).
LA NOCIÓN DE INTEGRACIÓN CAUSAL
EL PRINCIPIO DE PARIDAD Y LA SIMILITUD -O IDENTIDAD- FUNCIONAL
MENTE EXTENDIDA Y LA CONCEPCIÓN MULTIDISCIPLINAR DE LAS CIENCIAS COGNITIVAS
[Desde el principio la ciencia cognitiva -o las ciencias cognitivas- ha sido multidisciplinar (cf., el famoso hexágono), habrá que determinar entonces dónde está la novedad]
CAPÍTULO 11
M. Wheeler
In Defense of Extended Functionalism
Uno de los primeros puntos que pernsonalmente me interesan en el artículo de Wheeler es la distinción entre "embodiment" y "extension", es decir entre las tesis de la mente corpórea y de la mente extendida (muy interesantes también los comentarios en la entrada correspondiente en la enciclopedia de Stanford). Las reflexiones de Wheeler son perfectamente compatibles con la idea de lo que yo llamo "embodied internalism" [Msc dissertation -sin publicar-]. Wheeler está interesado en la transición desde la mente corpórea y enraizada [no termino de encontrar una traducción para "embedded"] hasta la más radical mente extendida, y encuentra la clave de esta transición en el funcionalismo, en particular en la noción de realización múltiple. A su vez, la conexión entre funcionalismo y cognición extendida o mente extendida la proporciona el principio de paridad, ya que esencialmente es un principio de realización múltiple: el mismo proceso o estado cognitivo puede ser realizado tanto por un sistema orgánico como por un sistema que integra estructuras orgánicas y estructuras no orgánicas; en otras palabras, puede ser realizado tanto por un sistema no extendido como por un sistema extendido (p. 248). En este sentido ambos tipos de sistemas son funcionalmente equivalentes.
Otro punto interesante es la apelación a la ya "clásica" distinción entre causación y constitución, subrayando la dimensión ontológica de la segunda (esta distinción ha sido cuestionada por varios autores. V., en este mismo volumen el capítulo de Ross y Ladyman).
Fundamentalmente la utilidad que Wheeler encuentra en el funcionalismo con respecto a la transición desde la EEM (embodied and embedded mind) y EM (extended mind -o en términos de Wheeler "ExC: extended cognition") radica en la noción de realización múltiple. El autor ofrece un ejemplo que ilustra muy bien un punto que descato en un trabajo en elaboración relacionado con estos temas: la cuestión de las diferencias irrelevantes. El ejemplo está tomado de la "convergencia funcional" en biología: el alcohol deshidrogenasa es una encima que sirve para eliminar alcoholes que podrían ser tóxicos. Esta encima realiza la misma función en vertebrados y en moscas de la fruta ("performs functionally equivalent roles"), a pesar de presentar un número de diferencias. Wheeler señala tres diferencias, que son interpretadas como irrelevantes en términos de realización múltiple (v., también las entradas sobre Sprevak):
-Display no sequence similarity
-Have fundamentally different tertiary structures
-Catalyze alcohol into acetaldehyde using different chemical reactions.
Retomo este ejemplo para ilustrar las ideas de diferencia irrelevante y equivalencia funcional (pero no puedo evitar hacerme la pregunta sobre lo que podríamos llamar los criterios de individuación de tipos: ¿Es la misma encima en ambos casos? (involucra el problema de la identidad) ¿Han sido únicamente criterios funcionales los que han llevado ha clasificar esas -en ciertos aspectos distintas- sustancias como la encima "alcohol deshidrogenasa"?). Por otra parte, la frontera entre lo relevante y lo irrelevante cambiará según lo que llamo en el mismo trabajo antes aludido el "umbral de abstracción funcional": a mayor abstracción mayor área de irrelevancia (es decir, aumenta en número de diferencias que resultan irrelevantes).
Este es, como su blog gemelo "Neurociencia y Filosofía", un instrumento informal de estudio y reflexión elaborado por © Alfredo Martínez Sánchez
domingo, 21 de julio de 2013
viernes, 5 de abril de 2013
El cuerpo desde una perspectiva funcionalista (The extended functionalist "embodiment" )
Clark escribe: "I have s special stake in this one, as I have long championed the importance of the bodyin the sciencies of mind". En respuesta a una posible critica acerca de su tratamiento de cuerpo al escribir con entusiasmo sobre tecnologias de telepresencia y comunicación digital asegura: "Far from having changed sides, however, the present work flows directly from this stress on the importance of body and world" (p. 189).
Natural-Born Cyborgs
BORRADOR:
(Other cuestion: Does imply extended functionalism to consider the mind as “component”? -Cf. Haugeland, Grush, etc.)
Natural-Born Cyborgs
BORRADOR:
EMBODIMENT VERSUS TRANSBODIMENT
What does
the body mean in the extended functionalist framework?
La idea es que la extensión es la que gana sobre la “encarnación”
o el “bodycentrism”. La idea es que la cognición y posiblemente la mente se
realizan mediante recursos cerebrales y extracerebrales o supervienen en
sistemas transcerebrales (incluyendo el cerebro como uno de los componentes del
sistema).
La antropología es, desde el punto de vista social-cultural,
esencialmente encarnada, o corpórea. Filosóficamente, la perspectiva corpórea supone
una determinada visión antropológica entre otras (dualistas, espiritualistas,
etc.).
La mente extendida (transcorpórea)
implica una noción transhumana del cuerpo. Cuerpo es cualquier plataforma
física en la que se realice la cognición.
(Desde este punto de vista, el
funcionalismo extendido no requiere necesariamente que el cerebro sea uno de
los componentes del sistema físico en el que sobreviene la mente).
domingo, 31 de marzo de 2013
OTROS PROBLEMAS Y CONTROVERSIAS
PERSONAS Y SISTEMAS COGNITIVOS
En la medida en que los sistemas cognitivos pueden trascender en ocasiones los límites del organismo propiamente dicho (aunque a veces podría decirse también que el organismo se extiende, como de hecho ocurre en algunos animales) y en la medida en que los sistemas cognitivos pueden incluir, en cierto sentido, partes del mundo, se rompe la correspondencia persona/sistema cognitivo. Los sistemas cognitivos pueden ser entonces "transpersonales" o incluso "pluripersonales" (v., Sutton) (salvo que se modifique el concepto de persona).
-Una cuestión próxima a ésta ha sido planteada por Rupert con respecto a la psicología cognitiva y a la estabilidad de los sistemas cognitivos extendidos.
-Otro problema que también puede relacionarse con el que aquí menciono es el del crédito epistémico planteado por J. Preston (2010): no se tiende a decir que el sistema cognitivo extendido "cree" o "sabe", sino más bien estos conceptos epistémicos son atribuidos al sujeto, a la persona. Así, "Under many conditions relevant to assesing what a subject knows, we judge them not to know but to have cheated if they use certain external resources" (p. 366). [Por otra parte, el criterio basado en lo que solemos decir o tiene sentido en el lenguaje corriente -como "ella hizo el cáculo con la calculadora- puede ser insuficiente].
En resumen, el autor defiende ciertas constricciones en cuanto al uso de conceptos psicológicos (cf. Bennett y Hacker).
-V., también las referencias de la última parte del artículo de Clark y Chalmers, así como las reflexiones correspondientes en el artículo de la enciclopedia de Stanford.
EL CUERPO EN EL FUNCIONALISMO EXTENDIDO
Una cuestión interesante aparece también en el artículo de Preston que he citado antes. Por una parte, el autor distingue entre partes del cuerpo, implantes, y herramientas [cf. Natural-borg cyborgs, el ejemplo del bastón del ciego, etc.] (lo que está relacionado con el hecho de que el concepto de cuerpo es en parte normativo, y no solo estructural). Pero hace también una observación particularmente relevante con respecto a la versión funcionalista de la mente extendida, pero que queda algo oscura si no se dice nada más: el cuerpo no puede ser capturado meramente en términos causales (p. 366).
¿En qué medida el funcionalismo extendido convierte en irrelevantes rasgos antropológicamente fundamentales (lo que yo llamaría algo así como "irrelevant embodiment" -también existe un funcionalismo extendido no coropóreo que correspondería a la interpretación post-humana de la ciencia cognitiva clásica)? ¿Se produce en cualquier caso cierta tensión entre ciencia cognitiva y antropología filosófica (que ya estaba en el funcionalismo de máquina, pero ahora aparece agudizado)?
CAUSACIÓN Y CONSTITUCIÓN
Esta distinción, crucial a la hora distinguir las tesis propiamente propiamente "extendidas" de otras más ortodoxas con respecto a las ciencias cognitivas -y de determinar el alcance de la extensión, ha sido cuestionada.
[Sobre la distinción, v., Block, Adams y Aizawa, Shapiro, y Clark. Sobre la crítica a la distinción el volumen editado por Menary sobre la mente extendida (2010) y, bajo cierta perspectiva, Cosmelly y Thompson (2009) entre otros].
LA CONCIENCIA
-Clark la ha dejado fuera de su noción de mente extendida.
-V., también, el artículo de J. Prinz sobre si la conciencia es corpórea: "Is Consciousness Embodied?".
-Video de M. Wheeler sobre el tema:
En la medida en que los sistemas cognitivos pueden trascender en ocasiones los límites del organismo propiamente dicho (aunque a veces podría decirse también que el organismo se extiende, como de hecho ocurre en algunos animales) y en la medida en que los sistemas cognitivos pueden incluir, en cierto sentido, partes del mundo, se rompe la correspondencia persona/sistema cognitivo. Los sistemas cognitivos pueden ser entonces "transpersonales" o incluso "pluripersonales" (v., Sutton) (salvo que se modifique el concepto de persona).
-Una cuestión próxima a ésta ha sido planteada por Rupert con respecto a la psicología cognitiva y a la estabilidad de los sistemas cognitivos extendidos.
-Otro problema que también puede relacionarse con el que aquí menciono es el del crédito epistémico planteado por J. Preston (2010): no se tiende a decir que el sistema cognitivo extendido "cree" o "sabe", sino más bien estos conceptos epistémicos son atribuidos al sujeto, a la persona. Así, "Under many conditions relevant to assesing what a subject knows, we judge them not to know but to have cheated if they use certain external resources" (p. 366). [Por otra parte, el criterio basado en lo que solemos decir o tiene sentido en el lenguaje corriente -como "ella hizo el cáculo con la calculadora- puede ser insuficiente].
En resumen, el autor defiende ciertas constricciones en cuanto al uso de conceptos psicológicos (cf. Bennett y Hacker).
-V., también las referencias de la última parte del artículo de Clark y Chalmers, así como las reflexiones correspondientes en el artículo de la enciclopedia de Stanford.
EL CUERPO EN EL FUNCIONALISMO EXTENDIDO
Una cuestión interesante aparece también en el artículo de Preston que he citado antes. Por una parte, el autor distingue entre partes del cuerpo, implantes, y herramientas [cf. Natural-borg cyborgs, el ejemplo del bastón del ciego, etc.] (lo que está relacionado con el hecho de que el concepto de cuerpo es en parte normativo, y no solo estructural). Pero hace también una observación particularmente relevante con respecto a la versión funcionalista de la mente extendida, pero que queda algo oscura si no se dice nada más: el cuerpo no puede ser capturado meramente en términos causales (p. 366).
¿En qué medida el funcionalismo extendido convierte en irrelevantes rasgos antropológicamente fundamentales (lo que yo llamaría algo así como "irrelevant embodiment" -también existe un funcionalismo extendido no coropóreo que correspondería a la interpretación post-humana de la ciencia cognitiva clásica)? ¿Se produce en cualquier caso cierta tensión entre ciencia cognitiva y antropología filosófica (que ya estaba en el funcionalismo de máquina, pero ahora aparece agudizado)?
CAUSACIÓN Y CONSTITUCIÓN
Esta distinción, crucial a la hora distinguir las tesis propiamente propiamente "extendidas" de otras más ortodoxas con respecto a las ciencias cognitivas -y de determinar el alcance de la extensión, ha sido cuestionada.
[Sobre la distinción, v., Block, Adams y Aizawa, Shapiro, y Clark. Sobre la crítica a la distinción el volumen editado por Menary sobre la mente extendida (2010) y, bajo cierta perspectiva, Cosmelly y Thompson (2009) entre otros].
LA CONCIENCIA
-Clark la ha dejado fuera de su noción de mente extendida.
-V., también, el artículo de J. Prinz sobre si la conciencia es corpórea: "Is Consciousness Embodied?".
-Video de M. Wheeler sobre el tema:
domingo, 17 de marzo de 2013
Embodied Cognition (Shapiro) Enlace a Mi reseña en la revista Teorema
Enlace en Dialnet
TRADUCCIÓN DEL RESUMEN DEL CAPÍTULO 2
Embodied Cognition. Laurence Shapiro, Rouledge, 2011.
Este capítulo se ha centrado en algunas ideas que más o menos explícitamente pueden cuestionar la concepción ortodoxa de la ciencia cognitiva. Al cerrar este capitulo me gustaría reunir las diversas líneas de pensamiento que hemos examinado y situarlas en la dirección de la cognición corpórea. De esta manera haremos más fácil el camino que tenemos por delante.
Los supuestos de la ciencia cognitiva clásica más vulnerables a los desafíos que hemos examinado son los siguientes. Primero, los estímulos de los procesos psicológicos son pobres. Se quedan "cortos" con respecto a la información necesaria para que un organismo interactúe con éxito con el medio ambiente. En consecuencia, el segundo supuesto que los científicos cognitivos hacen es que los procesos psicológicos deben realizar inferencias, conjeturas con cierta base, sobre el mundo a partir de información incompleta. Estas inferencias pueden utilizar suposiciones sobre el medio ambiente para extraer conclusiones correctas de los datos. En tercer lugar, la mejor forma de entender los procesos inferenciales característicos de la psicología es como operaciones algorítmicas realizadas sobre representaciones simbólicas. La cognición se desarrolla mediante la codificación simbólica de estímulos, manipulando estos símbolos de acuerdo con las reglas de un algoritmo mental y produciendo una nueva serie de símbolos que representa la conclusión del proceso algorítmico. En cuarto y último lugar, puesto que el objetivo de la psicología es una descripción de los algoritmos mentales, y puesto que estos algoritmos se realizan en el cerebro, la psicología puede limitarse a investigar procesos que tengan lugar en el cerebro.
ASKING WHAT´S INSIDE THE HEAD: NEUROPHILOSOPHY MEETS THE EXTENDED MIND (A. Chemero 2005)
Chemero comenta aquí dos obras, Brain-Wise: Studies in Neurophilosophy de Patricia Churchland y Philosophy and Neuroscience: A Ruthless Reductive Account de John Bickle.
Aparte de la correspondiente reseña, la posición de Chemero queda reflejada en estas líneas: "For although almost most proponents of the situated, embodied cognitive science agree with Churchland and Bickle in their desire to apply results from the natural sciences to philosophical issues, they are not at all interested in reducing the mental to the neural" (p. 5).
Comienza recogiendo la observación realizada por Bechtel, Abrahamson and Graham (1999) acerca de la evolución de las ciencias cognitivas, que fue internalista hasta mediados de los años 80, a partir de este momento habría comenzado un proceso de "expansión" en dos direcciones, una descendente (o hacia abajo) hacia el cerebro, y otra hacia fuera o hacia el exterior, en el entorno ("outwards into the environment and dowards into the brain" -Bechtel et al, citado en p. 1).
Las dos obras reseñadas representan el primer movimiento, mientras que el segundo, desde cuya óptica escribe Chemero, se corresponde con la ciencia cognitiva situada y corpórea.
Tanto la obra de Churchland como la de Bickle son reduccionistas y defensoras de la de la identidad mente-cerebro. Churchland sostiene que la ciencia cognitiva es importante para la neurociencia porque indica a los neurocientíficos qué actividad mental necesita ser dilucidada. La autora también parece seguir la perspectiva tradicional de la ciencia cognitiva al entender la mente en términos de procesamiento de la información.
La posición de Bickle con respecto a la relación entre filosofía y neurociencia es aún más radical si cabe que la de Churchland, pero encuentro particularmente interesante su tratamiento -filosófico- de la tesis de la realización múltiple.
Como hemos visto, los dos libros respaldan la expansión "descendente" de la ciencia cognitiva; sin embargo, mantiene Chemero, los seguidores de la expansión "hacia fuera" deben resistirse, al menos parcialmente. En este punto es donde encontramos el la afirmación que he citado al principio: aunque la mayoría (?) de los proponentes de la ciencia cognitiva situada y corpórea comparten con Churchland y Bickle la aplicación de los resultados de las ciencias naturales a questiones filosóficas rechazan la reducción de lo mental a lo neural. De hecho, según Chemero, la característica de la ciencia cognitiva situada y corpórea es que el objeto de la explicación en psicología es el conjunto cerebro-cuerpo-entorno. ¿Cuál debería ser entonces la actitud de esta ciencia cognitiva hacia la neurofilosofía? Insistir en que lo mental no está confinado en la cabeza. Esto supone el rechazo de dos premisas fundamentales del enfoque neurofilosófico, a saber, el internalismo y el representacionalismo (sin abandonar una posición naturalista, es decir sin hacerse acreedores de los epítetos "no-brainer" o "a priori philosopher of mind" -p. 5).
Chemero considera que hay argumentos empíricos en contra del internalismo y también critica el representacionalismo (en concreto el uso de de la noción de la teoría de la emulación de Grush). Como alternativa propone la teoría de los sistemas dinámicos.
En conclusión la ciencia cognitiva situada y corpórea debe:
1) Admitir que el cerebro es importante.
2) Adoptar el modelo de sistemas dinámicos para explicar la actividad del sistema cerebro-cuerpo-entorno.
3) Abandonar por completo los argumentos basados en Tierras gemelas, qualia invertidos, o psicología marciana.
No se trata de ignorar los resultados neurocientíficos sino de mostrar que se interpretan mejor como referidos a una parte del sistema cerebro-cuerpo-entorno.
Aparte de la correspondiente reseña, la posición de Chemero queda reflejada en estas líneas: "For although almost most proponents of the situated, embodied cognitive science agree with Churchland and Bickle in their desire to apply results from the natural sciences to philosophical issues, they are not at all interested in reducing the mental to the neural" (p. 5).
Comienza recogiendo la observación realizada por Bechtel, Abrahamson and Graham (1999) acerca de la evolución de las ciencias cognitivas, que fue internalista hasta mediados de los años 80, a partir de este momento habría comenzado un proceso de "expansión" en dos direcciones, una descendente (o hacia abajo) hacia el cerebro, y otra hacia fuera o hacia el exterior, en el entorno ("outwards into the environment and dowards into the brain" -Bechtel et al, citado en p. 1).
Las dos obras reseñadas representan el primer movimiento, mientras que el segundo, desde cuya óptica escribe Chemero, se corresponde con la ciencia cognitiva situada y corpórea.
Tanto la obra de Churchland como la de Bickle son reduccionistas y defensoras de la de la identidad mente-cerebro. Churchland sostiene que la ciencia cognitiva es importante para la neurociencia porque indica a los neurocientíficos qué actividad mental necesita ser dilucidada. La autora también parece seguir la perspectiva tradicional de la ciencia cognitiva al entender la mente en términos de procesamiento de la información.
La posición de Bickle con respecto a la relación entre filosofía y neurociencia es aún más radical si cabe que la de Churchland, pero encuentro particularmente interesante su tratamiento -filosófico- de la tesis de la realización múltiple.
Como hemos visto, los dos libros respaldan la expansión "descendente" de la ciencia cognitiva; sin embargo, mantiene Chemero, los seguidores de la expansión "hacia fuera" deben resistirse, al menos parcialmente. En este punto es donde encontramos el la afirmación que he citado al principio: aunque la mayoría (?) de los proponentes de la ciencia cognitiva situada y corpórea comparten con Churchland y Bickle la aplicación de los resultados de las ciencias naturales a questiones filosóficas rechazan la reducción de lo mental a lo neural. De hecho, según Chemero, la característica de la ciencia cognitiva situada y corpórea es que el objeto de la explicación en psicología es el conjunto cerebro-cuerpo-entorno. ¿Cuál debería ser entonces la actitud de esta ciencia cognitiva hacia la neurofilosofía? Insistir en que lo mental no está confinado en la cabeza. Esto supone el rechazo de dos premisas fundamentales del enfoque neurofilosófico, a saber, el internalismo y el representacionalismo (sin abandonar una posición naturalista, es decir sin hacerse acreedores de los epítetos "no-brainer" o "a priori philosopher of mind" -p. 5).
Chemero considera que hay argumentos empíricos en contra del internalismo y también critica el representacionalismo (en concreto el uso de de la noción de la teoría de la emulación de Grush). Como alternativa propone la teoría de los sistemas dinámicos.
En conclusión la ciencia cognitiva situada y corpórea debe:
1) Admitir que el cerebro es importante.
2) Adoptar el modelo de sistemas dinámicos para explicar la actividad del sistema cerebro-cuerpo-entorno.
3) Abandonar por completo los argumentos basados en Tierras gemelas, qualia invertidos, o psicología marciana.
No se trata de ignorar los resultados neurocientíficos sino de mostrar que se interpretan mejor como referidos a una parte del sistema cerebro-cuerpo-entorno.
THE EXTENDED MIND (Menary 2010) REVIEW. Reseña de Daniel D. Hutto (2011)
Es interesante la referencia al capítulo de Ross y Layman, quienes mencionan una cuestión que siempre que me ha llamado la atención: ¿tiene sentido hablar de la localización de la mente?
Según estos autores, hablar de la localización de la mente es recurrir a la metáfora. El problema surge cuando se considera la metáfora literalmente verdadera.
Uno de los puntos centrales concierne a la distinción entre causación y constitución (lo que es solo causalmente necesario y lo que es propiamente constitutivo de la mente y la cognición). Nadie cuestiona el papel causal de recursos externos, ni que la realización de ciertas tareas cognitivas dependa del uso de tales recursos ("close coupling with and the manipulations of"). Sin embargo, los críticos de la hipótesis de la mente extendida niegan que esto sea base suficiente para concluir que tales recursos son parte constitutiva de la cognición: "Specifically, critics of EMH deny that it follows from the fact that mentality causally (and hence explanatorily) supervenes on the use of extra-bodily resources in some cases that in those cases the resources thereby form part of -i. e. partially constitute- the larger system that does the cognizing" (p. 787). Hutto señala un problema que desde hace tiempo me parece particularmente relevante: la dificultad de distinguir claramente entre causación y constitución, es decir entre lo que es un mero apoyo o herramienta y lo que es verdaderamente cognitivo. Según el autor de la reseña, esta distinción requeriría la identificación de un criterio que nos dijera lo que es verdaderamente mental y cognitivo, y el único criterio que se ha ofrecido ha sido el del contenido no-derivado (Adams y Aizawa) (the mark of the cognitive), que viene a coincidir con la posición de Fodor en su reseña de Clark (2008), según la cual la marca de lo mental es su intensionalidad (con "s"), es decir, el hecho de tener contenido, de ser sobre algo. Puesto que el criterio ofrecido por Adams y Aizawa asume la noción de contenido mental, el debate sobre si es un criterio correcto depende a su vez del resultado de otro debate, a saber, de si la teoría representacional de la mente es correcta (en la medida en que la noción de contenido implica la de representación mental).
Según estos autores, hablar de la localización de la mente es recurrir a la metáfora. El problema surge cuando se considera la metáfora literalmente verdadera.
Uno de los puntos centrales concierne a la distinción entre causación y constitución (lo que es solo causalmente necesario y lo que es propiamente constitutivo de la mente y la cognición). Nadie cuestiona el papel causal de recursos externos, ni que la realización de ciertas tareas cognitivas dependa del uso de tales recursos ("close coupling with and the manipulations of"). Sin embargo, los críticos de la hipótesis de la mente extendida niegan que esto sea base suficiente para concluir que tales recursos son parte constitutiva de la cognición: "Specifically, critics of EMH deny that it follows from the fact that mentality causally (and hence explanatorily) supervenes on the use of extra-bodily resources in some cases that in those cases the resources thereby form part of -i. e. partially constitute- the larger system that does the cognizing" (p. 787). Hutto señala un problema que desde hace tiempo me parece particularmente relevante: la dificultad de distinguir claramente entre causación y constitución, es decir entre lo que es un mero apoyo o herramienta y lo que es verdaderamente cognitivo. Según el autor de la reseña, esta distinción requeriría la identificación de un criterio que nos dijera lo que es verdaderamente mental y cognitivo, y el único criterio que se ha ofrecido ha sido el del contenido no-derivado (Adams y Aizawa) (the mark of the cognitive), que viene a coincidir con la posición de Fodor en su reseña de Clark (2008), según la cual la marca de lo mental es su intensionalidad (con "s"), es decir, el hecho de tener contenido, de ser sobre algo. Puesto que el criterio ofrecido por Adams y Aizawa asume la noción de contenido mental, el debate sobre si es un criterio correcto depende a su vez del resultado de otro debate, a saber, de si la teoría representacional de la mente es correcta (en la medida en que la noción de contenido implica la de representación mental).
Exograms and Interdisciplinarity: History, The Extended Mind, and the Civilizing Process (Sutton, J. En Menary 2010)
Mi amigo Luis García de la PPLS School en la Universidad de Edimburgo me comenta favorablemente este artículo. En cierto modo yo también me siento más cerca de esta perspectiva que la de la clásica EMT (extended mind thesis) tal y como fue presentada por Clark y Chalmers en 1998. Sin embargo, Sutton parece tener muy claro dónde quiere estar, y donde quiere estar es bajo el mismo techo que Andy Clark, tal y como muestra, por ejemplo, el uso que hace de las frequentes citas del mismo. Estas citas pueden ser interpretadas como un argumento de autoridad en apoyo (y clarificación) de su propia posición y también como una forma de significar que esta posición está dentro de la EMT aunque se aparte de la versión clásica de Clark y Chalmers (C&C). Por tanto, tal y como Sutton la entiende, su propuesta no es una alternativa a la EMT (como lo sería, por ejemplo, la "scafolded cognition" de Sterelny), sino más bien un desarrollo o una ampliación de la misma (otra cosa es que podamos discutir la visión que él tiene de su propia posición). Sutton distingue entre dos "olas" (waves) dentro de la EMT: mientras la primera ola (clásica EMT) tiene por eje el principio de paridad (parity principle), la segunda mueve el foco hacia lo que Sutton llama "principio de complementariedad" (complementarity principle). Estas dos versiones no son incompatibles, pero representan dos corrientes (strands) diferentes en la "EM literature" y, en opinión de Sutton, dentro de la propia obra de Clark (p. 190).
Personalmente, lo que más me interesa de Sutton tiene que ver con mi "desafecto funcionalista" (v., la entrada correspondiente). Sutton plantea la cuestión con claridad: "The parity principle stresses the functional isomorphism of inner and outer processes and states" (p. 195). El principio de paridad tiene a neutralizar las diferencias entre los procesos internos y los externos (o entre engramas y exogramas), diferencias que han sido subrayadas por los críticos de la EMT. Lo interesante de Sutton es que considera que algunas de estas diferencias son relevantes (por ejemplo: "This dissimilarity, unlike the other superficial dissimilarity, matters" -p. 197). La versión de la EMT basada en la complementariedad es compatible con la versión basada en el principio de paridad porque acepta el isomorfismo funcional postulado por ésta a un nivel muy abstracto; sin embargo, Sutton defiende una aproximación interdiciplinar a la EM que implica la relevancia de las diferencias (no superficiales) que el isomorfismo funcional tiende a neutralizar: "when certain criteria are met, parity suggest, we shouldn´t care if exograms rather than engrams are involved in the production of intelligent behavior" (p. 198). La relevancia de las diferencias está estrechamente conentada a la interdisciplinariedad postulada por Sutton (por ejemplo: "it´s precisely this kind of investigation of the variety of cognitive interfaces, and the many dimensions on wich differing inner and outer resources are unequal, which characterizes detailed and sophisticated work across the disciplines by writters who also defend EM and distributed cognition" -p. 201).
La dialéctica de Sutton consiste en asumir algunas de las críticas contra la EMT, aceptando que las réplicas basadas en el principio de paridad son insuficientes y proponiendo una respuesta que va más allá de este principio. El resultado es que las mencionadas críticas no refutan la EMT ya que la EMT no se sostiene solamente sobre el principio de paridad. Socavar el principio de paridad no es suficiente para socavar la EMT.
La pregunta que me hago es si el principio de complementariedad es suficiente para sostener la EMT, o si, al ser una versión en cierto sentido más débil, la hace más vulnerable a las objeciones de autores como Sterelny (quizás también Prinz o Block). Por otra parte, me pregunto si el uso de determinados recursos y artefactos para llevar a cabo una determinada práctica socio-cognitiva como en el ejemplo del teatro isabelino necesita ser explicado (y/o necesita una metafísica correspondiente) en términos de EMT. En cuanto al segundo ejemplo sobre técnicas nemotécnicas me resulta difícil ver en él algún argumento para la EMT.
Personalmente, lo que más me interesa de Sutton tiene que ver con mi "desafecto funcionalista" (v., la entrada correspondiente). Sutton plantea la cuestión con claridad: "The parity principle stresses the functional isomorphism of inner and outer processes and states" (p. 195). El principio de paridad tiene a neutralizar las diferencias entre los procesos internos y los externos (o entre engramas y exogramas), diferencias que han sido subrayadas por los críticos de la EMT. Lo interesante de Sutton es que considera que algunas de estas diferencias son relevantes (por ejemplo: "This dissimilarity, unlike the other superficial dissimilarity, matters" -p. 197). La versión de la EMT basada en la complementariedad es compatible con la versión basada en el principio de paridad porque acepta el isomorfismo funcional postulado por ésta a un nivel muy abstracto; sin embargo, Sutton defiende una aproximación interdiciplinar a la EM que implica la relevancia de las diferencias (no superficiales) que el isomorfismo funcional tiende a neutralizar: "when certain criteria are met, parity suggest, we shouldn´t care if exograms rather than engrams are involved in the production of intelligent behavior" (p. 198). La relevancia de las diferencias está estrechamente conentada a la interdisciplinariedad postulada por Sutton (por ejemplo: "it´s precisely this kind of investigation of the variety of cognitive interfaces, and the many dimensions on wich differing inner and outer resources are unequal, which characterizes detailed and sophisticated work across the disciplines by writters who also defend EM and distributed cognition" -p. 201).
La dialéctica de Sutton consiste en asumir algunas de las críticas contra la EMT, aceptando que las réplicas basadas en el principio de paridad son insuficientes y proponiendo una respuesta que va más allá de este principio. El resultado es que las mencionadas críticas no refutan la EMT ya que la EMT no se sostiene solamente sobre el principio de paridad. Socavar el principio de paridad no es suficiente para socavar la EMT.
La pregunta que me hago es si el principio de complementariedad es suficiente para sostener la EMT, o si, al ser una versión en cierto sentido más débil, la hace más vulnerable a las objeciones de autores como Sterelny (quizás también Prinz o Block). Por otra parte, me pregunto si el uso de determinados recursos y artefactos para llevar a cabo una determinada práctica socio-cognitiva como en el ejemplo del teatro isabelino necesita ser explicado (y/o necesita una metafísica correspondiente) en términos de EMT. En cuanto al segundo ejemplo sobre técnicas nemotécnicas me resulta difícil ver en él algún argumento para la EMT.
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